
Prisioneros es un drama extremadamente incómodo en todos los sentidos. Una película sin reproches en lo formal, con un gran guión y magistral en las interpretaciones.
En el día de Acción de Gracias dos familias se reúnen a celebrarlo, parece un día tranquilo y festivo, pero la tragedia les sobreviene cuando desaparecen las dos pequeñas de ambos matrimonios. Keller Dover (Hugh Jackman) desesperado prefiere emprender él la búsqueda de su hija, a pesar de que el Detective Loki (Jake Gyllenhaal), que dirige la operación en la Policía, tiene un expediente intachable y ha resuelto todos sus anteriores casos.
Nota: 8,9
El director Denis Villeneuve nos muestra una galería de personajes rotos, de miserables, de personas que eligen un camino que les llevan a consecuencias irreparables. Todo ello en un contexto de una Norteamérica profunda de pueblos con casas diseminadas y con secretos en su interior.
Todo es angustioso en esta película:
1.- El desencadenante del drama: la desaparición de dos niñas.
2.- La ansiedad y la tristeza de los padres.
3.- El clima lluvioso, frío y gris del pueblo.
4.- Muchos de los personajes que transcurren por la trama.
5.- Momentos en los que se elimina la música para dejar el silencio, que irrita aún más.
6.- Los tics en los ojos del Detective Loki.
En cuanto al elenco actoral:
Alex Jones (Paul Dano), el joven de Pequeña Miss Sunshine, está fantástico y es capaz de crear grandes dudas sobre su inocencia. Grace Dover (Maria Bello) es una madre rota de dolor.
El matrimonio Birch (Viola Davis/Terrence Howard) más comedidos sentimentalmente, muestran otra forma de luchar por su hija.
Pero soberbios están Jackman/Gyllenhaal. Gyllenhaal, ha creado un personaje excelente y sólido a pesar de que no sabemos nada de su pasado. Jackman es un padre destrozado que con la crisis no cree en el sistema y decide buscar la verdad cómo sea. Ambos tienen un modo de actuar, pero somos capaces de posicionarnos en los dos bandos, por sus convincentes trabajos.

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