El
jueves me robaron la cartera, pero lo viví sin dramatismos debido a los
acontecimientos surrealistas que me ocurrieron después del hurto.
No tengo traumas porque no me di cuenta, fueron profesionales, pero una vez noté la falta de mi monedero en la Plaza de la Marina veo a 4 Policías Locales y voy rápidamente a pedirles auxilio, esta fue la conversación:
-Me acaban de robar la cartera.
-Nosotros no somos de esta zona, estamos aquí para otra cosa.
Analicémoslo:
-¿¿¿¿¿”DE ESTA ZONA??? Ahora resulta que Málaga es Chicago y la calle Larios está en Beirut
-“OTRA COSA” una operación contra el terrorismo no estaban llevando a cabo porque los 4 estaban charlando y riendo.
De ahí me voy a denunciar a la Policía Nacional. Me siento en una silla incómoda como de colegio y le relato al agente mi mala tarde, comienzo diciéndole llevaba DNI, tarjeta crédito, la tarjeta seguridad social, y en ese momento le digo:
-Voy a hacer memoria de todo lo que llevaba dentro.
-Con esto ya está, no voy a estar aquí hasta las 12 de la noche.
-Pero es que tenía muchas tarjetas y descuentos del cine.
-Para la porquería que hay ahora en el cine.
-Pues te describo la cartera no?.
-Que va ya está.
Vamos que si apareciese mi cartera vacía se la queda la mujer del de objetos perdidos.
Al día siguiente me acerco a la Comisaría Central de la Policía Nacional. Conforme entro en recepción:
-¿Dónde va usted?
-A objetos perdidos
-Pues entrando a la izquierda, y esperar a que venga el Policía, si no está.
Pero si no está, ¿dónde está?? Después de 15 minutos esperando en una sala sin luz, sin ventilación y suelo de terrazo aparece un señor de unos 70 años sin uniforme y me hace pasar a un cuartucho con 2 bicicletas apostadas en un lado, unos muebles feos y antiguos, en uno de ellos un transistor, que no una radio, era un transistor con una música de transistor, porque ahí no puede escucharse ni Europa FM, ni Kiss, ni siquiera las noticias, sólo música de transistor, también había una mesa y dos sillas, todo muy incómodo, y encima de la mesa una caja de cartón con documentos.
-¿Qué quiere usted?
-Ayer me robaron mi cartera.
-¿Y yo le he llamado?
-No.
-Pues entonces... nada, usted ve aquí algo???
-Si varios carnets en esa caja.
-Esto son de extranjeros y este DNI, míralo sin chip ni chop ni na porque es de un ladrón que está en la cárcel.
En ese momento entra inexplicablemente un negro en el cuartucho y el Policía lo expulsa de muy malos modos.
-Pues ya está, si yo no la llamo nada, hasta luego. Ah!! y dile al rubio (refiriéndose al negro que acababa de echar) que entre.
Conforme salgo de Comisaría después de vivir un acontecimiento de tebeo de Mortadelo y Filemón, llamo a la oficina de objetos perdidos:
-Ziiiii???? ¿qué quieres?
-Ayer me robaron la cartera.
-Uhhh entonces llame en 15 días aquí no traen una cartera, tienen que hacer lotes de 40 ó 50.
Yo de verdad que no sé como este país sigue existiendo con este desastre.
Ahora mi siguiente paso es ir a las oficinas del Unicaja Baloncesto.
-¡Hola!! me han robado la cartera con el abono.
-¿Cómo te llamas?
-Vanessa Sancha
-Pues no eres abonada
-¿Cómo que no?
-¿Quién te hizo el abono?
-María
-Voy a llamarla... María aquí hay una chica que dice que se llama Vanessa Sancha
“Dice que se llama Vanessa Sancha”, ya yo era como una loca, hasta dudaban de mi identidad, y de verdad que hasta yo empecé a dudar de quién era, y cuestiones filosóficas de qué es en realidad un nombre.
Me hacen el duplicado pero resulta que no anulan el anterior, y un día yo puedo llegar al pabellón y no poder acceder porque el ladrón ha entrado antes que yo.
En definitiva todo raro, raro, raro. La solución que me aporta mi padre para que no me roben más es que me compre una riñonera!!!!!!, una riñonera!!!, que yo prefiero me vuelvan a quitar la cartera que llevar eso de cinturón y abrir esa cremallera a lo largo para sacar mis cositas.
No tengo traumas porque no me di cuenta, fueron profesionales, pero una vez noté la falta de mi monedero en la Plaza de la Marina veo a 4 Policías Locales y voy rápidamente a pedirles auxilio, esta fue la conversación:
-Me acaban de robar la cartera.
-Nosotros no somos de esta zona, estamos aquí para otra cosa.
Analicémoslo:
-¿¿¿¿¿”DE ESTA ZONA??? Ahora resulta que Málaga es Chicago y la calle Larios está en Beirut
-“OTRA COSA” una operación contra el terrorismo no estaban llevando a cabo porque los 4 estaban charlando y riendo.
De ahí me voy a denunciar a la Policía Nacional. Me siento en una silla incómoda como de colegio y le relato al agente mi mala tarde, comienzo diciéndole llevaba DNI, tarjeta crédito, la tarjeta seguridad social, y en ese momento le digo:
-Voy a hacer memoria de todo lo que llevaba dentro.
-Con esto ya está, no voy a estar aquí hasta las 12 de la noche.
-Pero es que tenía muchas tarjetas y descuentos del cine.
-Para la porquería que hay ahora en el cine.
-Pues te describo la cartera no?.
-Que va ya está.
Vamos que si apareciese mi cartera vacía se la queda la mujer del de objetos perdidos.
Al día siguiente me acerco a la Comisaría Central de la Policía Nacional. Conforme entro en recepción:
-¿Dónde va usted?
-A objetos perdidos
-Pues entrando a la izquierda, y esperar a que venga el Policía, si no está.
Pero si no está, ¿dónde está?? Después de 15 minutos esperando en una sala sin luz, sin ventilación y suelo de terrazo aparece un señor de unos 70 años sin uniforme y me hace pasar a un cuartucho con 2 bicicletas apostadas en un lado, unos muebles feos y antiguos, en uno de ellos un transistor, que no una radio, era un transistor con una música de transistor, porque ahí no puede escucharse ni Europa FM, ni Kiss, ni siquiera las noticias, sólo música de transistor, también había una mesa y dos sillas, todo muy incómodo, y encima de la mesa una caja de cartón con documentos.
-¿Qué quiere usted?
-Ayer me robaron mi cartera.
-¿Y yo le he llamado?
-No.
-Pues entonces... nada, usted ve aquí algo???
-Si varios carnets en esa caja.
-Esto son de extranjeros y este DNI, míralo sin chip ni chop ni na porque es de un ladrón que está en la cárcel.
En ese momento entra inexplicablemente un negro en el cuartucho y el Policía lo expulsa de muy malos modos.
-Pues ya está, si yo no la llamo nada, hasta luego. Ah!! y dile al rubio (refiriéndose al negro que acababa de echar) que entre.
Conforme salgo de Comisaría después de vivir un acontecimiento de tebeo de Mortadelo y Filemón, llamo a la oficina de objetos perdidos:
-Ziiiii???? ¿qué quieres?
-Ayer me robaron la cartera.
-Uhhh entonces llame en 15 días aquí no traen una cartera, tienen que hacer lotes de 40 ó 50.
Yo de verdad que no sé como este país sigue existiendo con este desastre.
Ahora mi siguiente paso es ir a las oficinas del Unicaja Baloncesto.
-¡Hola!! me han robado la cartera con el abono.
-¿Cómo te llamas?
-Vanessa Sancha
-Pues no eres abonada
-¿Cómo que no?
-¿Quién te hizo el abono?
-María
-Voy a llamarla... María aquí hay una chica que dice que se llama Vanessa Sancha
“Dice que se llama Vanessa Sancha”, ya yo era como una loca, hasta dudaban de mi identidad, y de verdad que hasta yo empecé a dudar de quién era, y cuestiones filosóficas de qué es en realidad un nombre.
Me hacen el duplicado pero resulta que no anulan el anterior, y un día yo puedo llegar al pabellón y no poder acceder porque el ladrón ha entrado antes que yo.
En definitiva todo raro, raro, raro. La solución que me aporta mi padre para que no me roben más es que me compre una riñonera!!!!!!, una riñonera!!!, que yo prefiero me vuelvan a quitar la cartera que llevar eso de cinturón y abrir esa cremallera a lo largo para sacar mis cositas.
AHHH!! y por favor!!! a los de arriba pedirles que cambien ya de persona y me dejen una temporadita. GRACIAS

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